Comunicacion animal y humana

Diferencia entre humanos y animales

En su breve y muy entretenido vídeo, Cole resume décadas de investigación destinadas a enseñar a los simios el lenguaje humano, todo lo cual, hemos de entender, quedó en nada. Pero lo que el vídeo nos muestra en realidad es lo poco que entiende el ciudadano medio (y muchos científicos) sobre el lenguaje. En un momento dado, Cole le dice a su perro que se siente, y el perro se sienta. Esto, nos dice, no es una prueba de que el perro sepa inglés.

El comportamiento del perro nos demuestra que es capaz de entender el simple concepto de sentarse, que es capaz de distinguir la señal verbal “sit” de otras señales verbales y que es capaz de conectar ambas. Esto no es ciencia espacial, no es magia y no es antropomorfismo. Es simplemente la forma en que funciona el aprendizaje de las palabras.

En estudios realizados en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), se enseñó a un border collie llamado Rico el significado de 200 palabras. Incluso podía utilizar el proceso de eliminación para averiguar palabras desconocidas: si ya conocía la palabra “pelota”, y su entrenador le mostraba una pelota y un palo y le decía que cogiera el “palo”, traía el palo. Podía recordar palabras nuevas incluso después de un mes sin escucharlas.

El lenguaje humano frente a la comunicación animal

Los delfines son “acústicos naturales”, según la bióloga del comportamiento de los mamíferos marinos Denise Herzing. Los individuos tienen silbidos característicos, igual que nosotros tenemos nombres, y también pueden enviar zumbidos y cosquillas a través de largas distancias para señalarse físicamente unos a otros. Los chasquidos de ecolocalización les ayudan a navegar en el agua y emiten ráfagas de graznidos durante las peleas. También emiten ruidos ultrasónicos que son imposibles de oír para los humanos.

Lee más  Cuando abren los ojos los gatos

Aunque los investigadores han relacionado parte de este lenguaje con el comportamiento, los matices de estas conversaciones siguen sin conocerse. Sin embargo, los delfines dan muestras de una profunda inteligencia: sus cerebros son grandes, muestran signos de autoconciencia y algunos incluso utilizan herramientas para ayudar a cazar peces. ¿Qué dicen? Y, ¿podemos los humanos unirnos a la discusión?

En lugar de actuar como un traductor directo, el CHAT proporciona una interfaz acústica bidireccional a través de la cual los humanos y los delfines pueden conectarse. El CHAT es capaz de reproducir sonidos creados por el hombre que corresponden a objetos con los que a los delfines les gusta jugar, como trozos de cuerda o algas, así como los silbidos característicos que dan nombre a los individuos. Herzing y su equipo también están descodificando activamente otras expresiones de los delfines. Con el tiempo, incorporarán tanto éstas como los nuevos nombres asignados que identifican a cada investigador humano al CHAT para conseguir un lenguaje compartido más sólido.

Comunicación animal

El mundo está lleno de comunicación. Desde el canto de los gorriones y la radio por la mañana hasta el ulular de los búhos y The Tonight Show por la noche, las personas y los animales intercambian constantemente información a través de una gran variedad de canales. Sin embargo, hay algunas diferencias clave entre la forma en que se comunican los humanos y los animales. En concreto, el lenguaje humano es único en el planeta porque tiene las cualidades de generatividad, recursividad y desplazamiento.

El lenguaje humano es generativo, lo que significa que puede comunicar un número infinito de ideas. Esto se debe a que es combinatorio: las palabras pueden combinarse en diferentes órdenes para crear diferentes significados más amplios de una frase. La comunicación animal no tiene esta libertad; los animales se comunican dentro de sistemas cerrados, con ideas posibles limitadas para comunicar. Los pájaros pueden tener diferentes pitidos para significar peligro o la ubicación de la comida, pero no pueden combinar esos pitidos para transmitir un significado nuevo.

Lee más  Mi gato no puede defecar

El lenguaje humano es recursivo. Esto significa que podemos poner palabras, frases y oraciones dentro de sí mismas sin límites. Por ejemplo, podemos decir la frase “A Marcos le gustan las anchoas”. Pero también podemos poner esa frase dentro de otra frase: “Carol cree que a Mark le gustan las anchoas”. Entonces podemos poner esa frase dentro de otra frase:  “Greg dijo que Carol piensa que a Mark le gustan las anchoas”, y así sucesivamente. Evidentemente, la capacidad recursiva del lenguaje está limitada por el tiempo y la memoria. Pero en teoría, como las unidades del lenguaje humano tienen la capacidad de autocontenerse, podríamos tener una frase infinita. La comunicación animal no tiene esta misma flexibilidad.

Comunicación animal y humana pdf

La comunicación entre humanos y animales puede observarse en la vida cotidiana. Las interacciones entre las mascotas y sus dueños, por ejemplo, reflejan una forma de diálogo hablado, aunque no necesariamente verbal. Un perro al que se regaña es capaz de captar el mensaje interpretando señales como la postura del dueño, el tono de voz y el lenguaje corporal. Esta comunicación es bidireccional, ya que los dueños pueden aprender a discernir las sutiles diferencias entre los ladridos y los maullidos, y hay una clara diferencia entre el ladrido de un perro enfadado que defiende su casa y el ladrido alegre del mismo animal mientras juega. La comunicación (a menudo no verbal) también es importante en actividades ecuestres como la doma.

Un estudio científico ha descubierto que 30 especies de aves y 29 de mamíferos comparten el mismo patrón de tono y velocidad en los mensajes básicos, por lo que los humanos y esas 59 especies pueden entenderse cuando expresan “agresión, hostilidad, apaciguamiento, acercamiento, sumisión y miedo”[1][2].

Lee más  La tos de la perrera

Los loros son capaces de utilizar las palabras de forma significativa en tareas lingüísticas[3]. En concreto, el loro gris Alex aprendió cien palabras[4] y, tras el entrenamiento, utilizó palabras en inglés para responder correctamente a preguntas sobre colores, formas, tamaños y números en un 80% de las ocasiones[5].